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BUENAVENTURA

SAN BUENAVENTURA

Según algunos anales, la primera comunidad de pobladores durante la colonia se estableció en Buenaventura alrededor de 1660, por lo que estaríamos hablando de poco más de 360 de historia. La primera denuncia de terrenos como propiedad consta en documentación de 1678, la misión con sacerdote responsable desde 1703 y en 1764 como fundación de presidio.

 

La ganadería, la agricultura y el comercio caracterizan desde el principio su fisonomía socioeconómica, teniendo desde luego gran importancia como en otros lugares del noroeste de esta región, la vida y defensa militar engarzada a la estructura civil y religiosa que en su afán conquistador y lucha contra los indios marcó en ocasiones su casi desaparición y su fortalecimiento conforme a las políticas de la colonia y de sus limitados recursos. 

 

Participación casi nula durante el movimiento de independencia, preocupada más por su sobrevivencia en su aislamiento y lejanía. Adquiere su categoría de municipio como otros tantos lugares en 1820.

Dos hechos relevantes que caracterizan de algún modo su forma social de ser en autonomía y determinación fueron; uno cuando en 1836 ante los ataques apaches y anglosajones prácticamente declararon su autonomía de la autoridad estatal para defenderse mejor y otro el no haber pertenecido a ninguna hacienda o latifundio durante su historia. 

 

Ya en la revolución, la presencia de Don Francisco I. Madero y Don Abraham González aquí, el 3 y 4 de marzo de 1911 de algún modo marcaron las tendencias porfiristas y revolucionarias que caracterizaban al país. El paso de Francisco Villa en marzo de 1916 y la resistencia de una parte de la población a la punitiva, que se estableció aquí por un tiempo, no dejaron de ser significativos después de la toma de la plaza y de la batalla de Servín cinco años antes.

 

La distribución ejidataria (particularmente la de Buenaventura, la del Ejido de Benito Juárez y la de Constitución), el foco de irradiación educativa que fue la “Normal” de Flores Magón, así como las construcciones de las presas “El Tintero” y  “Las Lajas”, las carreteras de comunicación con los cuatro puntos cardinales, el establecimiento de la maquila etc… no dejan de ser factores que van marcando la fisonomía social, económica y cultural como municipio.

 

Ahí están a la vuelta de la esquina los desafíos del desempleo, de la seguridad, de la tecnificación agropecuaria, de la diversificación comercial y particularmente de la integración así como enriquecimiento socio-cultural de los migrantes del sur; Veracruz, Chiapas, Oaxaca, que con su presencia y trabajo ayudan a seguir construyendo la historia. 

 

Lic. José Luis Vega Arce, Cronista de Buenaventura.