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COYAME

COYAME

Región desértica ubicada en el Noroeste del Estado, cuyos habitantes fueron los Indios conchos y los Apaches. Fue otro de los poblados fundados en la Nueva Vizcaya por Juan Antonio Trasviña y Retes, esta vez en el año 1715. Una vez establecidos los misioneros Franciscanos, les fue difícil cumplir con la evangelización y colonización, debido a los constantes ataques, por lo que para el primer cuarto del mismo siglo, la región fue abandonada.  

Fue hasta el año de 1751 que los misioneros decidieron volver a la zona debido al establecimiento de los presidios militares. Sin embargo, los ataques de los primeros pobladores, no cesaron, por lo que el desarrollo del pueblo fue muy lento. Ya para el 14 de octubre de 1880, los indígenas fueron derrotados en Tres Castillos por fuerzas de Joaquin Terrazas.

 

 

Es en la localidad de Cuchillo Parado que se da el inicio de la Revolución un poco antes que en el resto del país, debido a una causa hasta cierto punto fortuita. La noche del 13 de noviembre de 1910, gente leal a Toribio Ortega que se encontraba en Coyame, desafiando la vigilancia que se ejercía sobre los grupos que pertenecían a los clubes antirreeleccionistas y amparado en la oscuridad de la noche, va hasta Cuchillo Parado para avisarle a Toribio que en Coyame estaba un fuerte destacamento militar en pláticas con Ezequiel Montes, jefe político de Coyame y que estaban haciendo los preparativos para ir a aprehenderle para que no fuera a levantarse en armas el día 20 de noviembre como se tenía establecido en el Plan de San Luis. Una vez que Toribio tuvo conocimiento de esto, mandó llamar a los integrantes de dicho club a quienes les expone la situación en la que se encontraban. Aún cuando tenían previsto levantarse en armas el día 20 de noviembre, las circunstancias los obligaban a tomar una decisión forzada. Esperar a que fueran a aprehenderlos y tal vez a fusilarlos o lanzarse a la lucha de manera anticipada.

La opinión de la mayoría de la gente del pueblo fue que si el plan estaba preparado para el día 20, igual podía hacerse unos días antes. Todos le dan su apoyo a Toribio y deciden correr su misma suerte. A esas horas de la noche regresan a sus casas, rápidamente le platican a sus esposas y a sus hijos la situación, les dan las últimas recomendaciones y debajo de la almohada o del armario, unos sacan las enmohecidas pistolas y como ya no tenía tiempo de comunicarse con Don Abraham González en Chihuahua, aquel 14 de noviembre de 1910, hace el recuento de su gente y con gusto ve que le ofrecen su respaldo 66 valientes jinetes que están dispuestos a morir antes que entregarse a las fuerzas del gobierno de Porfirio Díaz. Allí cavaron fosas y construyeron trincheras de piedra para esperar a los militares que venían a aprehenderlos. Desde la orilla del Río Conchos que pasa por cerca del pueblo, hasta la sierra cercana se escuchaban los primeros disparos de los federales y la réplica de los revolucionarios. Ahí se desarrolló un intenso combate dejando una estela de muerte y una veintena de heridos. Apenas eran los primeros disparos de una revolución que tardaría una década en terminarse.

 

Profr. Raúl Juventino Juárez Acosta, Cronista de Ojinaga